Imagina que tus huesos son como una estructura de concreto. Con el paso de los años y sin los cuidados adecuados, ese concreto se va volviendo poroso, frágil, liviano. Por fuera todo parece normal. No duele. No molesta. No avisa. Hasta que un día te caes ligeramente, o simplemente te agachas a recoger algo del suelo, y se rompe un hueso.
Eso es la osteoporosis.
Se llama “la enfermedad silenciosa” porque no tiene síntomas mientras avanza. Millones de personas en México, en California y en todo el mundo la tienen sin saberlo. Y cuando finalmente se manifiesta —con una fractura de cadera, de columna o de muñeca— el impacto en la calidad de vida puede ser devastador.
La buena noticia es que la osteoporosis se puede prevenir, detectar a tiempo y tratar. Y esa es exactamente la información que quiero darte hoy.
La osteoporosis es una enfermedad metabólica ósea caracterizada por la disminución de la masa y densidad del hueso y el deterioro de su microarquitectura. En términos sencillos: los huesos pierden minerales —principalmente calcio y fósforo— y se vuelven más débiles, porosos y propensos a fracturarse.
Contrario a lo que muchos creen, el hueso no es un tejido inerte. Es una estructura viva que se renueva constantemente a través de dos procesos complementarios:
En condiciones normales, existe un equilibrio entre formación y reabsorción. La osteoporosis ocurre cuando la reabsorción supera a la formación, resultando en pérdida neta de masa ósea.
Los huesos acumulan masa durante toda la infancia y adolescencia, alcanzando su máxima densidad alrededor de los 25-30 años (llamado “pico de masa ósea”). A partir de ahí, el capital óseo comienza a declinar gradualmente. La velocidad de esa pérdida depende de factores genéticos, hormonales, nutricionales y del estilo de vida.
En las mujeres, la pérdida se acelera drásticamente en los primeros años posteriores a la menopausia, cuando los niveles de estrógeno —que protege al hueso— caen bruscamente.
La osteoporosis puede afectar a cualquier persona, pero hay grupos con riesgo significativamente mayor:
Aquí está la parte más difícil de la osteoporosis: en etapas tempranas y moderadas, no presenta síntomas. Por eso la mayoría de los pacientes descubren que la tienen cuando ya sufrieron una fractura.
Sin embargo, hay algunas señales indirectas que deben ponerte en alerta:
Las zonas más frecuentes de fractura por osteoporosis son:
El diagnóstico definitivo de la osteoporosis se realiza con la densitometría ósea por absorciometría dual de rayos X (DEXA o DXA). Es un estudio sencillo, no invasivo, indoloro y de baja radiación que mide la densidad mineral ósea (DMO) en columna lumbar y cadera.
El resultado se expresa como un T-score:
| T-score | Clasificación |
|---|---|
| Por encima de -1.0 | Normal |
| Entre -1.0 y -2.5 | Osteopenia (baja masa ósea) |
| -2.5 o por debajo | Osteoporosis |
| -2.5 + fractura previa | Osteoporosis severa |
La prevención de la osteoporosis comienza mucho antes de los 50. De hecho, los hábitos que construyes en la infancia y adolescencia determinan la calidad ósea que tendrás en la vejez. Pero nunca es demasiado tarde para empezar.
El calcio es el mineral más abundante en el hueso. Si no comes suficiente, el cuerpo lo “roba” del esqueleto para mantener funciones vitales.
Necesidades diarias según edad:
Fuentes alimentarias ricas en calcio:
De nada sirve consumir mucho calcio si no tienes suficiente vitamina D. Esta vitamina es esencial para la absorción intestinal del calcio. Y aunque el cuerpo la produce al exponerse al sol, muchas personas tienen deficiencia por pasar la mayor parte del día bajo techo.
Fuentes de vitamina D:
No todo ejercicio tiene el mismo efecto sobre el hueso. Los más beneficiosos son los ejercicios de impacto y carga:
Recomendación: Al menos 30 minutos de actividad física de impacto moderado, 5 días a la semana, combinado con 2 sesiones semanales de entrenamiento de fuerza.
Si ya tienes un diagnóstico de osteoporosis, esto no significa que nada se puede hacer. Al contrario: el tratamiento adecuado puede detener la progresión de la pérdida ósea y reducir significativamente el riesgo de fracturas.
El médico elegirá el tratamiento más adecuado según tu perfil individual:
Con huesos frágiles, caer es el principal riesgo. Reducir el riesgo de caídas es una parte esencial del tratamiento:
La osteoporosis es un problema de salud pública tanto en México como en Estados Unidos. En Tijuana, el envejecimiento poblacional, el sedentarismo creciente y la dieta con bajo consumo de lácteos en algunos sectores hacen que sea una condición frecuente y frecuentemente no diagnosticada.
Muchas mujeres mayores de 50 años en Tijuana no han tenido acceso a una densitometría ósea, no porque no exista la tecnología, sino porque nadie les ha hablado de la importancia de hacerla. Este artículo pretende cambiar eso.
Si tienes 50 años o más, eres mujer posmenopáusica, tienes factores de riesgo o simplemente quieres saber cuál es el estado de tus huesos, agenda una evaluación médica hoy.
Responde estas preguntas. Si contestas sí a dos o más, considera hablar con tu médico:
En mi consultorio particular en Tijuana realizo evaluación completa de riesgo de osteoporosis, te oriento sobre estudios de diagnóstico, te diseño un plan nutricional y de actividad física adecuado para tu edad y condición, y si es necesario, iniciamos el tratamiento farmacológico más adecuado para ti.
Tu salud ósea es una inversión que se hace hoy para caminar con independencia mañana.
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No esperes a que se fracture un hueso para ocuparte de tus huesos. Actúa hoy.
Dra. Diana Verdugo — Médico General | Consultorio Particular en Tijuana, B.C.
Atención médica de calidad para pacientes de Tijuana y la región fronteriza Tijuana–San Diego
C. Salvador Díaz Mirón 4ta. 7333-tercer piso local #8, Zona Centro, 22000 Tijuana, B.C.